En caso de que presenciemos o suframos un accidente de tráfico:
• Parar siempre, a no ser que el accidente ya esté siendo atendido, en cuyo caso intentaremos no estorbar y no entorpecer el tráfico, lo que producirá un retraso en la llegada de los servicios de urgencias.
• Nunca nos daremos a la fuga, siempre hay que ayudar a las personas heridas
• Aparcar correctamente nuestro vehículo en el arcén. Hacer el lugar seguro, señalizándolo con los dos triángulos obligatorios de peligro o diciendo a otros y otras conductoras que vayan unos metros delante y detrás del accidente a que hagan señales de precaución, sin ponerse en el medio de la calzada, para que el resto de los conductores y conductoras sepan lo que allí ocurre.
• Antes de acercarnos a los vehículos siniestrados: o mirar bien sí se puede cruzar la calzada,o ver sí hay fuego o cables de postes de la luz que estén caidos.o Sí alguno de los vehículos implicados es un camión cisterna, procurar no andar por encima ni de los líquidos que salgan del mismo, ya que pueden ser peligrosos. o Y procurar que nadie fume alrededor, por el peligro de incendio.
• Una vez que accedemos a los vehículos accidentados: lo primero quitar las llaves del contacto, sí es posible desbornar las baterías, e incluso quitar el tapón de la gasolina, porque así disminuye el riesgo de explosión. Si hay combustible derramado, echar tierra encima, hasta que quede bien cubierto. Los vehículos no deben moverse aunque estén volcados, dentro puede haber personas heridas, y si movemos los coches podemos herir a las personas que no lo estaban o agravar a las que ya lo estaban.
• Localizar a todos las personas heridas y ver cuantas hay realmente. Los niños y las niñas pequeñas suelen salir disparados de los coches, si no están sujetos de los cinturones de seguridad o quedar escondidos debajo de los asientos.