Las cifras
son contundentes. El informe Infancia y Adolescencia en la
Sociedad de la Información, publicado recientemente por Red.es
(organismo dependiente del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio),
señala que un 50,6 % de los menores de entre diez y quince años
tiene teléfono móvil, mientras que ese porcentaje asciende
hasta el 78,4 % entre los jóvenes de 16 a 17 años. Por
encima de la mayoría de edad, las cifras se aproximan al cien
por cien y no son poco los casos de personas con más de un teléfono
móvil a su disposición. Y no hablamos, precisamente, de
ejecutivos con varias empresas a su cargo. Además, entre los
jóvenes no abundan los modelos obsoletos, sino que se usa lo
último, lo más moderno, lo más sofisticado…
lo más caro.
Cifras semejantes se manejan en las últimas tecnologías
de reproducción musical o de videojuegos. En estos casos, con
riesgos no sólo para el bolsillo, sino también para la
salud. Así, un estudio realizado por investigadores británicos
que quitaron los auriculares a varios jóvenes de 18 a 24 años
que escuchaban su música en reproductores mp3 y otros aparatos
estéreos individuales, desveló como un 66 % de ellos escuchaban
pitidos y silbidos en sus oídos, indicación de que el
sonido al que se escucha la música es demasiado alto, según
los investigadores. Y una experiencia similar realizada en Sydney (Australia)
desveló que la media del nivel de ruido al que estaban expuestos
era de 79,8 decibelios, una cifra próxima a lo sanitariamente
desaconsejable.
Precios
desaconsejables
Los precios, en algunos casos, también son desaconsejables. Así,
el coste de los reproductores mp3 oscila desde los veinte euros que
valen algunos aparatos de las marca Neo o Memup… hasta los 702
euros que cobran por el AV700 de la marca Archos, considerado “un
auténtico Home Cinema portátil”. En medio, marcas
más conocidas como Samsung y Sony ofrecen una amplia batería
de reproductores con precios que van de los ciento veinte a los doscientos
euros. Con los teléfonos móviles ocurre lo mismo: el Nokia
1110 se vende a 57 euros y el Nokia N90 no se consigue por menos de
725 euros. Pero sí el último modelo de teléfono
móvil o de reproductor mp3 se presumen como regalo estrella de
estas navidades para muchos jóvenes, otro tanto podría
decirse de los ordenadores portátiles o los videojuegos.
Y aunque muchos jóvenes tienen el convencimiento de que el último
modelo adquirido será más barato en unos meses y que esa
tecnología pronto se quedará ‘vieja’, no se
resisten a adquirir el último capricho. En este sentido, desde
la OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), y ante la proliferación
de ofertas que suele llegar en estas fechas, se recuerda que “muchas
veces, el mensaje publicitario puede ser malinterpretado por el usuario”.
Por tanto, si se topa con una de estas ofertas, le aconseja que “se
lea el ‘texto legal’ y se preste atención por si
existe un coste por darse de alta en la promoción o un coste
mensual de la tarifa, si hay un límite de consumo máximo
o una fecha límite de aplicación, si el precio de la oferta
sólo es válido para llamadas a fijos o móviles
del mismo operador o, finalmente, si además del coste por minuto
hay que tener en cuenta el establecimiento de llamada”.