La selección española de natación sincronizada encarna una de las opciones españolas más fiables de medalla para los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. Y parte del mérito lo tienen tres jóvenes deportistas canarias, que pasan la mayor parte del año concentradas en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat del Vallés, en Barcelona. La tinerfeña Cristina Violán y las grancanarias Paola Tirados y Thais Henríquez se han ganado a pulso sus galones en el equipo nacional. Las tres sirenas canarias se hartaron de subir al podio en el Campeonato del Mundo de Melbourne 2007 y fueron decisivas en la reedición anual del milagro español en una disciplina que ahora representa un motivo de orgullo. Y ello, pese a los recelos de los jueces por abrir el abanico de potencias y su tradicional favoritismo hacia clásicos como Rusia o Japón.
La grancanaria Paola Tirados fue la pionera. La nadadora del CN Las Palmas, de 27 años y futura arquitecta, abrió el camino a sus ahora compañeras de entrenamiento. Pareja habitual de Gemma Mengual, la estrella mediática del equipo nacional, Tirados cumplió su quinta cita mundialista en Melbourne tras haber estado también en Perth, Fukuoka, Barcelona y Montreal. Ella ha vivido en primera persona la metamorfosis de la sincro española y cree que “la situación ha cambiado mucho”, dice. “Tras muchas horas de trabajo, llevamos varios años recogiendo los frutos sembrados con anterioridad. Éste es un deporte muy sacrificado, porque pasamos muchas horas entrenando, pero vale la pena”, apunta Paola, que se trajo cuatro metales de Melbourne, una plata y tres bronces.
Thais Henríquez (Gran Canaria, 1982) es otra de las representantes canarias en el equipo nacional. Perteneciente al CN Metropole y estudiante de INEF, sumó dos medallas en Melbourne (una plata y un bronce), que se suman a los dos bronces logrados en Montreal 05). Thais cree que España está cada vez más cerca de Rusia, ganadora eterna de la medalla de oro. “Su calidad técnica es muy superior al resto, incluidas nosotras, pero veo posibilidades a corto plazo porque hemos innovado tanto, que nuestro ejercicio ha causado sensación”, apunta. Y de cara a Pekín da las claves para batirlas: “Debemos mejorar en el apartado técnico, máxime cuando en los Juegos Olímpicos la puntuación técnica se sumará a la rutina libre. Pero artísticamente somos superiores… aunque ahora sólo falta que los jueces lo valoren”.
La última en sumarse al grupo ha sido Cristina Violán, que hasta el curso pasado competía en edad júnior. Nacida en Puerto de la Cruz hace 19 años e iniciada en el CN Martiánez, lleva cuatro años en el CAR de Sant Cugat gracias a la beca que concede el Consejo Superior de Deportes (CSD) a los atletas de élite. Estudiante de Arquitectura, ahora milita en el CN Kallipolis y asegura “estar en una nube” tras obtener el bronce en la rutina libre por equipos en Melbourne. “En los dos meses previos a la competición apenas tuvimos un día de descanso, pero ha merecido la pena porque hemos vivido una experiencia inolvidable”, resume Violán, que coincide con sus compañeras en que es “muy difícil” compaginar estudios y deporte. “En realidad, es hasta difícil tener vida fuera de la piscina”, bromea Tirados.
Y es que, en un día normal, sin competición de por medio, las nadadoras del equipo olímpico le dedican “unas ocho horas de trabajo” a la sincronizada, “distribuidas en sesiones de pesas, flexibilidad, acrobacias y natación pura y dura”. Así, se entrenan desde las ocho de la mañana hasta las dos de la tarde y, tras “una hora escasa para comer”, vuelven al agua hasta las siete de la tarde. Eso sí, las tres tienen la “máxima ilusión” ante la cita de Pekín, donde aspiran a ser un referente en el pujante deporte femenino español, cada vez más laureado en éxitos internacionales. Y allí, salvo lesión o sorpresa mayúscula, Paola Tirados tiene garantizada su presencia entre las titulares del equipo español. Mientras, Henríquez y Violán tendrán que refrendar su candidatura en el preolímpico que se celebrará en la misma capital china a partir del 16 de abril, donde la seleccionadora, Anna Tarrés, elegirá a las ocho titulares.
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En un día normal, las nadadoras del equipo olímpico le dedican “unas ocho horas de trabajo” a la sincronizada. Así es “muy difícil” compaginar estudios y deporte… “y hasta es difícil tener vida fuera de la piscina”
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