JÓVENES        
En el deporte  
   
“Ganar con Canarias en el campeonato de Europa de Regiones fue algo especial”
 
 
 
 
 
   
Carmen Vicente Cabañas es una joven grancanaria de 20 años de edad y una de las mejores karatecas del mundo. Con cinco campeonatos de Europa de diferentes categorías en su palmarés, su objetivo inmediato se centra en la consecución del Campeonato Mundial Junior que se celebrará en octubre en Estambul (Turquía)

A los 14 años, Carmen Vicente decidió practicar algún deporte, “pero sin tener preferencia por ninguno en particular”. Así, junto con otras amigas de Las Palmas de Gran Canaria, se acercó a la Ciudad Deportiva para informarse de las disciplinas que allí se impartían, interesándose casi todas por la natación. Sin embargo, Carmen acabó inscribiéndose en kárate. “Nada más probarlo, me encantó. Al principio sólo acudía dos días, luego comencé a ir tres, hasta que al final estaba allí metida todo el tiempo”, recuerda. Y tras pasar por un Programa de Selección de Talentos, entró a formar parte de su actual club, la Escuela de Kárate Torres Baena. Además de haber sido 12 veces campeona de España en distintas categorías, a lo largo de 2007 ha cosechado cuatro campeonatos internacionales, “siendo el último el más especial, ya que representaba a Canarias en el Campeonato de Europa Junior de Regiones Europeas celebrado en Serbia”. También obtuvo el título en el Europeo Junior en Turquía y posteriormente fue convocada con la selección absoluta femenina para el campeonato de Europa de Bratislava (Eslovaquia), logrando el oro por equipos y el bronce en categoría individual (-60 kilos). Su capacidad defensiva es lo que diferencia a Carmen de la mayoría de los competidores. “Uso muchos desplazamientos y le doy mucha importancia a las esquivas”, indica esta joven, quien admite que “aún quedan muchas cosas que mejorar”. Y para perfeccionar su técnica y la táctica acude a diario a los entrenamientos en sesiones de mañana y tarde, “algo que resulta duro porque también hay que formarse psíquicamente”, aunque las prácticas se le hacen amenas “porque estoy haciendo lo que me gusta”. Y mientras tanto, mantiene vivo un sueño imposible: ser campeona olímpica. Aunque, para ello, es preciso que el kárate sea reconocido, por fin, como deporte olímpico.