JÓVENES        
En la música  
   
“Polo y Juanjo Ortí son los culpables de que ame tanto el jazz”
 
 
 
 
 
   
Dimás Machado adora la música con intensidad desde los 13 años, cuando empezó a golpear los tambores de una batería en el garaje de su casa. Desde entonces (ya tiene 30), y sin hacer caso a que su abuelo se durmiera cerca de él pese al estruendo, no ha parado de tocar y de formarse. Su pasión por el jazz y su perseverancia lo han convertido en un joven capaz de llegar a la cima y de hacer las Américas.

DIMAS MACHADO, para algunos, ya está en la cumbre o quizá a punto de coronarla, aunque, como el protagonista insinúa, en esto casi nunca se llega del todo a lo más alto. A veces parece que ya estás arriba y de repente caes sin remedio y posibilidad de recuperarte, viene a decir el instrumentista canario.

Lo bueno de Dimas Machado, nacido en Los Realejos, en un barrio modesto (La Montaña), es que no se cree su hazaña. Dimas, como lo llaman sus allegados, es la humildad y el cariño, y también la cercanía: una persona serena y nada engreída. Todo virtud humana.

Igual fueron estas cualidades cívicas las que vieron los hermanos Ortí (Polo y Juanjo, dos acreditados músicos de jazz críados en Puerto de la Cruz) cuando se encariñaron con él y lo metieron de lleno en la aventura de amar a tiempo completo el jazz, la música.
Machado así lo reconoce: “Yo estoy en esto porque conocí a Polo y a Juanjo Ortí, que son los verdaderos culpables de que me aficionara al jazz”. De esas cualidades, esta promesa hecha y derecha del jazz made in Canarias.

Machado es un poeta de la batería que, a pesar de los años vividos junto a grandes del jazz local, no se ha olvidado de sus orígenes ni de los que más le ayudaron a salir adelante: otra vez Polo y Juanjo Ortí. Para ellos siempre tiene un elogio, un cariño. Y dice una y otra vez: “Estos músicos también son mis ídolos en el jazz, aunque de todos los que tengo en Canarias el número uno es, sin duda, el bajista Agustín Carló, y Kike, y también Chano Domínguez, Jorge Pardo y Perico Sambeat…”, y toda una retahíla interminable de estrellas extranjeras, con un lugar destacado para el recién fallecido “Joe Zawinul, y para Coltrane, y Shorter, y Corea…

Veinte años de contacto con la batería y de enseñanzas musicales intensas han permitido a Dimas Machado estar en escenarios de nivel en Canarias y España, por ejemplo, en el Festival Internacional Canarias Jazz, o en locales con solera de Madrid y Barcelona: en el Café Central, el Café Berlín o en Calle 54, y en la Ciudad Condal, en el Jamboree, un club de jazz mítico en España.

También ha tenido la posibilidad de tocar en Nueva York junto a Kike Perdomo (otro canario al que poco hay que presentar), “en tono informal”, reconoce. Parte de sus cualidades al mando de la batería han quedado registradas en numerosas grabaciones con Kike Perdomo y su grupo, con Esther Ovejero, con Carlos Costa & Jet set, con Epi’s Station, con ST Fusion… No son todos los que él quisiera, pero sí una nómina a tener muy en cuenta. Además, tiene todo el tiempo por delante, y las ganas, y la capacidad. Y va sin prisas.