nº 11
| PORTADA | EDITORIAL | SUMARIO | AL LORO | ENRÓLLATE | OCÚPATE | ENTÉRATE | EMPÁPATE | DEVÓRAME | ESCÁPATE |
| ACTÍVATE | RELACIÓNATE | A PUNTO | PROTÉGELO | DESCÚBREME | CARNÉ JOVEN | CONTRAPORTADA |
 
| KIRA MIRÓ | MIGUEL ÁNGEL DÉNIZ | 
 
 
A ojos del público puede parecer que la carrera de Kira Miró (Santa Brígida, Gran Canaria, 1980) ha sido rápida y sencilla pero, como todo en el mundo del espectáculo, antes de los programas de televisión, las galas, los anuncios y las películas (culminando en “Crimen Ferpecto”, el último filme de Alex de la Iglesia que se estrenará en otoño) ha habido una historia previa llena de esfuerzo y mucha cabezonería. De eso, y de muchas otras cosas hablamos con Kira.
 
JUVENTUD CANARIA: ¿Tras tantos años abriéndote paso en el mundo del espectáculo, crees que ya ha llegado el momento en que has logrado parte de lo que te proponías?
KIRA MIRÓ: Como mínimo creo que ya ha llegado el momento en que puedo sentir con convencimiento que soy actriz, que no es poco.

JC: ¿Y cual es el proceso para llegar a ese convencimiento?
KM: Estudiar mucho, prepararme, ir a muchas pruebas y castings, hacer muchos trabajos e intentar hacerlos de manera decente aunque sean pequeños y echarle mucha constancia. No he llegado donde quiero llegar todavía, me queda mucho, pero de momento estoy en el camino.

JC: ¿Cuántas veces has pensado en tirar la toalla al ver la de obstáculos que se le presentan a uno que se quiere labrar una carrera en un mundo tan competitivo?
KM: Cuando uno quiere algo tiene que lucharlo. Yo sé que quiero ser actriz, y eso es algo que no lo he sabido siempre, porque lo descubrí con el tiempo. Pese a esa determinación me entran miedos e inseguridades, pero hay siempre que seguir hacia adelante. Hay que luchar contra los momentos de pánico, que los hay, sobre todo por tratarse de un trabajo tan inestable donde hoy estás arriba y mañana abajo, por lo que nunca hay que olvidar quién eres, tener los pies en el suelo, mantener tus valores y no dejarte engañar por este mundo que a veces es un poco ficticio.

JC: ¿Dónde podríamos situar el comienzo de tu carrera
profesional?
KM: Mis comienzos profesionales fueron en televisión, en Desesperado Club Social, pero todo empezó mucho antes, en la escuela de Arte Dramático de Cristina Rota y en muchos castings donde nunca me cogieron para nada.

JC: ¿Cómo se vive el día en que finalmente te seleccionan en un casting por primera vez?
KM: Fue muy curioso porque yo me arreglaba mucho para los castings, y resulta que ese día levaba unos pantalones y una camiseta de lo más normal y además salí de la prueba pensando que ni de broma me iban a coger. Después me fui a Lanzarote de vacaciones y, estando en las montañas del fuego, recibo una llamada de mi representante diciendo que me habían cogido. Bueno, grité, salté, de todo… (risas). Aquel día sentí un gran alivio porque por fin se veía una pequeña luz al final del túnel.

JC: ¿Cómo han influido esos comienzos televisivos en tu carrera como actriz?
KM: En DCS aprendí muchísimo, porque la escuela te enseña mucho pero luego llegas a un rodaje y ves que no tiene nada que ver con lo que has dado en clase. De repente te ves con las cámaras delante y todo el equipo de rodaje que en cuanto dicen “¡acción!” ya esperan que estés actuando, cuando tú lo que estás pensando es “ay, ay, ay que miedo” (risas). Ese miedo a las cámaras lo perdí en DCS, y también el miedo al ridículo porque mi personaje era muy payasete y me tenía que reír mucho de mí misma. En cuanto a la dicción, también me sirvió de mucho, porque actuaba con acento neutro, y el estar todos los días practicando el acento me ayudó para estar más preparada de cara a otros trabajos.

JC: Ya que mencionas lo del acento, ¿se trata de una cuestión de pérdida de identidad o algo a lo que los canarios deben renunciar si quieren trabajar en la industria que, en su mayor parte, se encuentra en la península?
KM: No se trata de olvidarse de nuestra identidad porque yo sigo siendo canaria y mi acento es canario. Lo que pasa es que cuando trabajo, tengo que adaptarme al medio y, desgraciadamente hay muchísimos más personajes peninsulares que canarios. Entonces, si quiero trabajar tengo que cambiar el chip. Al principio me costaba muchísimo, pero ahora cuando leo un texto para trabajar ya inconscientemente lo leo con acento neutro. Ahora bien, si me dicen que lo haga con mi acento, yo encantada.

JC: ¿Algo más que añadir para tus paisanos de Canarias?
KM: Que les echo mucho de menos y que espero poder pasarme por ahí pronto, porque como Canarias no se está en ningún sitio.

 
 
 
 
Miguel Ángel Déniz es todo un ejemplo de superación y un modelo para los jóvenes canarios. A sus 21 años, y a pesar de su discapacidad visual, ha sido ocho veces Campeón del Mundo en natación, participando en tres campeonatos mundiales, seis europeos y dos Paraolimpiadas. Este esfuerzo continuo y su alto palmarés deportivo que lo han consagrado como uno de los deportistas canarios más laureados, le han hecho merecedor del Premio Individual Joven Canarias de este año, otorgado por el Gobierno de Canarias ¡Felicidades!  
 
Combina sus estudios de segundo de Bachillerato con el trabajo en la ONCE. Es el menor de siete hermanos y su familia constituye el pilar de su existencia, inyectándole desde su nacimiento grandes dosis de optimismo para afrontar todos los retos que se ha propuesto en su corta vida, de la que se siente plenamente satisfecho. ¡Vamos a conocerlo un poco más!

¿Qué ha significado para ti recibir el Premio Individual Joven Canarias?
Me siento muy feliz, es un premio muy importante y estoy muy orgulloso de haberlo conseguido. Aún no me lo creo, pues en Canarias hay muchos jóvenes que destacan en muchos ámbitos, pero pienso que es la recompensa a mi esfuerzo y a mi carrera deportiva y eso me llena de satisfacción personal. Doy las gracias a todas las instituciones y empresas que nos apoyan y ayudan a superarnos en la vida.

¿Cuándo empezaste a nadar y cuál ha sido tu experiencia?
Empecé a practicar este deporte como un hobby que me hiciera pasar amenamente las tardes. Al principio fue “horroroso” pero con capacidad de superación pude conseguir saltar los obstáculos con éxito. Comencé a competir con apenas 13 años en la sección de discapacitados del Club de Natación de Las Palmas y la experiencia ha sido muy bonita. Me ha aportado mucha confianza en mí mismo, madurez, capacidad de sacrificio, disciplina, y amigos y compañeros de los que he aprendido muchas cosas, que al extrapolarlas a mi vida cotidiana la ha hecho mucho más fácil.

¿Cuál es tu próximo reto?
Sin duda las Paraolimpiadas de Atenas. Estoy entrenando muchísimo y espero traerme alguna medallita para casa.
También quiero terminar el Bachillerato y continuar mis estudios como Fisioterapeuta. Es difícil compaginar los estudios con el deporte profesional, pero lo sigo intentando porque quiero seguir superándome.

¿Con tanta actividad ¿tienes tiempo para los amigos?
Tengo tiempo para todo, es cuestión de organizarte. Afortunadamente tengo muy buenos amigos y nos vemos cuando podemos. La relación con los demás es lo más importante de la vida, me encanta conocer gente nueva, salir y aprender de los demás. No podría renunciar a eso.

¿Irradias felicidad ¿Te has sentido siempre así?
Sí, es que lo soy. Siempre he estado arropado por mis padres y amigos y nunca me he sentido distinto al resto de los chicos de mi edad a pesar de mi invidencia, lo considero una característica más de mi personalidad. Y este apoyo incondicional me ha ayudado mucho a superarme a mí mismo y a conseguir todos los logros que me voy proponiendo. La natación es un deporte muy duro, que requiere de muchas horas de entrenamiento y a veces “no estás de humor”, por lo que tener a tu alrededor gente que te anime a seguir luchando es muy importante.

¿Qué aconsejarías a otros jóvenes con discapacidad que tengan ilusión por salir adelante?
Ante todo que no se sientan distintos al resto de los jóvenes y que piensen que son capaces de hacer lo que quieran, que nunca se vean limitados por su discapacidad y que lo importante es sentirse realizado como persona, superar los complejos y ser siempre uno mismo. Una de las formas de conseguirlo es a través del deporte, los animo a adentrarse en este mundo en el que te relacionas con otras personas y le ofreces a la gente información de cómo eres tú, te permite integrarte en la sociedad pues “en el deporte todos somos iguales”. Tenemos que intentar ser felices, no ponernos límites y luchar para conseguir nuestros objetivos y metas ¡ánimo a todos!