A ojos del público
puede parecer que la carrera de Kira Miró (Santa
Brígida, Gran Canaria, 1980) ha sido rápida
y sencilla pero, como todo en el mundo del espectáculo,
antes de los programas de televisión, las galas,
los anuncios y las películas (culminando en “Crimen
Ferpecto”, el último filme de Alex de la Iglesia
que se estrenará en otoño) ha habido una historia
previa llena de esfuerzo y mucha cabezonería. De
eso, y de muchas otras cosas hablamos con Kira.
JUVENTUD
CANARIA: ¿Tras
tantos años abriéndote paso en el mundo del
espectáculo, crees que ya ha llegado el momento en
que has logrado parte de lo que te proponías? KIRA MIRÓ:
Como mínimo creo que ya ha llegado el momento en
que puedo sentir con convencimiento que soy actriz, que
no es poco.
JC:
¿Y cual es el proceso para llegar a ese convencimiento? KM:
Estudiar mucho, prepararme, ir a muchas pruebas y castings,
hacer muchos trabajos e intentar hacerlos de manera decente
aunque sean pequeños y echarle mucha constancia.
No he llegado donde quiero llegar todavía, me queda
mucho, pero de momento estoy en el camino.
JC:
¿Cuántas veces has pensado en tirar la toalla
al ver la de obstáculos que se le presentan a uno
que se quiere labrar una carrera en un mundo tan competitivo? KM:
Cuando uno quiere algo tiene que lucharlo. Yo sé
que quiero ser actriz, y eso es algo que no lo he sabido
siempre, porque lo descubrí con el tiempo. Pese
a esa determinación me entran miedos e inseguridades,
pero hay siempre que seguir hacia adelante. Hay que luchar
contra los momentos de pánico, que los hay, sobre
todo por tratarse de un trabajo tan inestable donde hoy
estás arriba y mañana abajo, por lo que
nunca hay que olvidar quién eres, tener los pies
en el suelo, mantener tus valores y no dejarte engañar
por este mundo que a veces es un poco ficticio.
JC:
¿Dónde podríamos situar el comienzo
de tu carrera
profesional? KM:
Mis comienzos profesionales fueron en televisión,
en Desesperado Club Social, pero todo empezó mucho
antes, en la escuela de Arte Dramático de Cristina
Rota y en muchos castings donde nunca me cogieron para
nada.
JC:
¿Cómo se vive el día en que finalmente
te seleccionan en un casting por primera vez? KM:
Fue muy curioso porque yo me arreglaba mucho para los
castings, y resulta que ese día levaba unos pantalones
y una camiseta de lo más normal y además
salí de la prueba pensando que ni de broma me iban
a coger. Después me fui a Lanzarote de vacaciones
y, estando en las montañas del fuego, recibo una
llamada de mi representante diciendo que me habían
cogido. Bueno, grité, salté, de todo…
(risas). Aquel día sentí un gran alivio
porque por fin se veía una pequeña luz al
final del túnel.
JC:
¿Cómo
han influido esos comienzos televisivos en tu carrera
como actriz? KM:
En DCS aprendí muchísimo, porque la escuela
te enseña mucho pero luego llegas a un rodaje
y ves que no tiene nada que ver con lo que has dado
en clase. De repente te ves con las cámaras delante
y todo el equipo de rodaje que en cuanto dicen “¡acción!”
ya esperan que estés actuando, cuando tú
lo que estás pensando es “ay, ay, ay que
miedo” (risas). Ese miedo a las cámaras
lo perdí en DCS, y también el miedo al
ridículo porque mi personaje era muy payasete
y me tenía que reír mucho de mí
misma. En cuanto a la dicción, también
me sirvió de mucho, porque actuaba con acento
neutro, y el estar todos los días practicando
el acento me ayudó para estar más preparada
de cara a otros trabajos.
JC:
Ya que mencionas lo del acento, ¿se trata de
una cuestión de pérdida de identidad o
algo a lo que los canarios deben renunciar si quieren
trabajar en la industria que, en su mayor parte, se
encuentra en la península? KM:
No se trata de olvidarse de nuestra identidad porque
yo sigo siendo canaria y mi acento es canario. Lo que
pasa es que cuando trabajo, tengo que adaptarme al medio
y, desgraciadamente hay muchísimos más
personajes peninsulares que canarios. Entonces, si quiero
trabajar tengo que cambiar el chip. Al principio me
costaba muchísimo, pero ahora cuando leo un texto
para trabajar ya inconscientemente lo leo con acento
neutro. Ahora bien, si me dicen que lo haga con mi acento,
yo encantada.
JC:
¿Algo más que añadir para tus paisanos
de Canarias? KM:
Que les echo mucho de menos y que espero poder pasarme
por ahí pronto, porque como Canarias no se está
en ningún sitio.
Miguel Ángel Déniz
es todo un ejemplo de superación y un
modelo para los jóvenes canarios. A sus
21 años, y a pesar de su discapacidad
visual, ha sido ocho veces Campeón del
Mundo en natación, participando en tres
campeonatos mundiales, seis europeos y dos Paraolimpiadas.
Este esfuerzo continuo y su alto palmarés
deportivo que lo han consagrado como uno de
los deportistas canarios más laureados,
le han hecho merecedor del Premio Individual
Joven Canarias de este año, otorgado
por el Gobierno de Canarias ¡Felicidades!
Combina
sus estudios de segundo de Bachillerato con
el trabajo en la ONCE. Es el menor de siete
hermanos y su familia constituye el pilar de
su existencia, inyectándole desde su
nacimiento grandes dosis de optimismo para afrontar
todos los retos que se ha propuesto en su corta
vida, de la que se siente plenamente satisfecho.
¡Vamos a conocerlo un poco más!
¿Qué ha significado
para ti recibir el Premio Individual Joven
Canarias?
Me siento muy feliz, es un premio muy importante
y estoy muy orgulloso de haberlo conseguido.
Aún no me lo creo, pues en Canarias
hay muchos jóvenes que destacan en
muchos ámbitos, pero pienso que es
la recompensa a mi esfuerzo y a mi carrera
deportiva y eso me llena de satisfacción
personal. Doy las gracias a todas las instituciones
y empresas que nos apoyan y ayudan a superarnos
en la vida.
¿Cuándo empezaste a
nadar y cuál ha sido tu experiencia?
Empecé a practicar este deporte como
un hobby que me hiciera pasar amenamente las
tardes. Al principio fue “horroroso”
pero con capacidad de superación pude
conseguir saltar los obstáculos con
éxito. Comencé a competir con
apenas 13 años en la sección
de discapacitados del Club de Natación
de Las Palmas y la experiencia ha sido muy
bonita. Me ha aportado mucha confianza en
mí mismo, madurez, capacidad de sacrificio,
disciplina, y amigos y compañeros de
los que he aprendido muchas cosas, que al
extrapolarlas a mi vida cotidiana la ha hecho
mucho más fácil.
¿Cuál es tu próximo
reto?
Sin duda las Paraolimpiadas de Atenas. Estoy
entrenando muchísimo y espero traerme
alguna medallita para casa.
También quiero terminar el Bachillerato
y continuar mis estudios como Fisioterapeuta.
Es difícil compaginar los estudios
con el deporte profesional, pero lo sigo intentando
porque quiero seguir superándome.
¿Con
tanta actividad ¿tienes tiempo para
los amigos?
Tengo tiempo para todo, es cuestión
de organizarte. Afortunadamente tengo muy
buenos amigos y nos vemos cuando podemos.
La relación con los demás
es lo más importante de la vida,
me encanta conocer gente nueva, salir y
aprender de los demás. No podría
renunciar a eso.
¿Irradias
felicidad ¿Te has sentido siempre
así?
Sí, es que lo soy. Siempre he estado
arropado por mis padres y amigos y nunca
me he sentido distinto al resto de los chicos
de mi edad a pesar de mi invidencia, lo
considero una característica más
de mi personalidad. Y este apoyo incondicional
me ha ayudado mucho a superarme a mí
mismo y a conseguir todos los logros que
me voy proponiendo. La natación es
un deporte muy duro, que requiere de muchas
horas de entrenamiento y a veces “no
estás de humor”, por lo que
tener a tu alrededor gente que te anime
a seguir luchando es muy importante.
¿Qué
aconsejarías a otros jóvenes
con discapacidad que tengan ilusión
por salir adelante? Ante todo que no se sientan distintos
al resto de los jóvenes y que piensen
que son capaces de hacer lo que quieran,
que nunca se vean limitados por su discapacidad
y que lo importante es sentirse realizado
como persona, superar los complejos y ser
siempre uno mismo. Una de las formas de
conseguirlo es a través del deporte,
los animo a adentrarse en este mundo en
el que te relacionas con otras personas
y le ofreces a la gente información
de cómo eres tú, te permite
integrarte en la sociedad pues “en
el deporte todos somos iguales”. Tenemos
que intentar ser felices, no ponernos límites
y luchar para conseguir nuestros objetivos
y metas ¡ánimo a todos!