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| A
la alegría que te da encontrar
tu primer empleo e iniciarte en el mundo
laboral, ser independiente y tener tus
propios ingresos, se une la responsabilidad
de demostrar y convencer de tu valía
profesional a la empresa que te ha dado
esta oportunidad. Piensa que estamos
en un mundo donde el trabajo se caracteriza
por su dinamismo, y aunque no lo tengas
asegurado de por vida es importante
poner todo de tu parte y realizar bien
tu tarea, con lo que sin duda obtendrás
muchos puntos a tu favor que te permitirán
afrontar con éxito esta primera
experiencia e incluso ir subiendo escalones
a través de la promoción
interna. Te enfrentas a algo nuevo
y desconocido, donde podrás
vivir experiencias que te servirán
para enriquecerte y afrontar con mayor
madurez los nuevos retos y situaciones
que se te planteen en el futuro.
Para ayudarte en tus primeros pasos
te ofrecemos algunos consejos y te
señalamos algunos errores que
suelen conducir a malas experiencias
o al fracaso y que debes intentar
evitar para conseguir que tu primer
empleo sea un éxito. Además
es importante también cuidar
tu presencia, saber trabajar en equipo,
mantener una actitud dinámica
y emprendedora planteando nuevas alternativas,
que debes saber argumentar y, por
supuesto, confiar siempre en ti mismo,
pues tus éxitos o fracasos
no dependen de la suerte sino de cómo
afrontes las distintas situaciones
que te vayan surgiendo.
Y recuerda que por muchos tropiezos
que tengas nunca debes perder la confianza
en ti mismo. Todo lo contrario, debes
tener siempre una actitud positiva
para conseguir todo lo que te propongas.
¡Ánimo y a trabajar!.
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| “LO QUE SÍ” |
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Humilde: no intentes cambiarlo todo
pensando que sólo tus ideas son válidas
y que hasta ahora todo lo que se ha hecho
en la empresa ha sido inútil.
• Observador/a:
presta atención a todo lo que ocurre
a tu alrededor, conoce las normas y jerarquía
de la empresa, cómo son las relaciones
entre los trabajadores, etc. •
Receptivo/a: muéstrate abierto/a
ante las opiniones y comentarios de tus compañeros,
pues te integrarás mejor en el ambiente
laboral y la información que te proporcionen
puede resultarte muy útil en el futuro.
• Sociable:
intenta ser amable con todos e interesarte
por tus compañeros. •
Prudente: no intentes ir de listo/a,
aprende de todos y piensa dos veces las cosas
antes de decirlas. •
Serio/a: realiza tu trabajo con el
mayor interés posible reflejando la
idea de que eres responsable y serio/a. |
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| “LO QUE NO” |
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Culpar a los demás por los problemas
que te surjan, sin aceptar las responsabilidades
personales. •
Refugiarte en la autocompasión
en vez de actuar hacia la mejora. •
Carecer de objetivos o bien que éstos
sean absurdos. •
Intentar acelerar excesivamente el
camino hacia el éxito. •
No prestar atención a los pequeños
detalles. •
Dormirse en los laureles. |
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La
velocidad de estos tiempos que vivimos nos hace olvidar,
a veces, que hay profesiones, llamadas tradicionales, que
tienen una importancia vital para el desarrollo de la economía
local de muchas zonas de nuestra tierra.
Son profesiones como la de pescador o ganadero que no hace
mucho constituían el sector económico principal
en nuestras islas y que hoy siguen algunos jóvenes.
Cada vez es menos frecuente ver a los jóvenes en
el mar o en el campo, si no provienen de familias dedicadas
a estas actividades, debido al esfuerzo y trabajo que suponen
y al poco beneficio económico que se obtiene. Son
trabajos sacrificados pero apasionantes, por eso nos resultan
admirables quienes no dejan morir estas profesiones perpetuando
las tradiciones y los extraordinarios conocimientos que
tienen sobre la naturaleza.
La ganadería es una de estas profesiones seguidas
por jóvenes, que animados por continuar la tradición
familiar prolongan los pasos de sus progenitores y antepasados.
Es sorprendente en los pastores, que practican la forma
más antigua de la ganadería, el conocimiento
que tienen de todos los rincones de nuestras islas por donde
llevan a pastar a sus rebaños y de la distinta vegetación
que se encuentra en nuestros montes y laderas, sin olvidar
la elaboración artesanal del queso, uno de los productos
más codiciados en la gastronomía isleña.
Ellos no pueden imaginar su vida sin estar al aire libre,
bajo el sol y las estrellas.
En el otro lado: las corrientes marinas, la fauna oceánica,
el viento y su influencia, los distintos tipos de artes
de pesca… Estos son algunos de los conocimientos
que adquieren los marineros. Viven grandes experiencias
y esto es lo que les recompensa frente al duro trabajo
y a las noches alejados de sus hogares. Sienten una verdadera
vocación y no se imaginan una vida en tierra fuera
del mar.
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| Iván Llovel Hernández
tiene 27 años y es uno de los jóvenes
pescadores de Mogán con los que hablamos.
Desde los dos años hacía sus pinitos
en este arte, de la mano de su padre, quien
le ha enseñado todo lo que sabe del mar
y la pesca. Con él comenzó a trabajar
a los 16 años: “Me hice marinero
porque quería seguir la tradición
de mi familia. La pesca del atún, a la
que fundamentalmente me dedico, no es muy dura
porque las máquinas hacen la mayor parte
del trabajo, pero la profesión es difícil
pues pasamos muchos días fuera de casa.
Uno de nuestros mayores problemas es la pesca
furtiva que realizan las embarcaciones de recreo
que nos hacen competencia desleal, vendiendo
el pescado que capturan a precios muy bajos
con los que nosotros no podemos competir”. |
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| María
de Las Nieves Lugo García es de Agaete
y tiene 30 años, es ganadera y cuenta
con la ayuda de sus padres para desarrollar
esta profesión: “Siempre me han
gustado los animales, provengo de una familia
de ganaderos caprinos y decidí dedicarme
a esta actividad montando una quesería
hace cinco años. Es una profesión
muy sacrificada en la que tienes que estar
cada día pendiente de la salud y alimentación
del ganado para que den una leche más
sabrosa que proporcione calidad a nuestros
quesos, para ello hay que llevarlos a pastar
por los alrededores, cuidar a las crías
(baifos) en sus primeros meses de vida, ordeñar
a las cabras y elaborar los quesos; pero es
muy gratificante pues el contacto con la naturaleza
y con los animales es una experiencia única
a la que no quiero renunciar”. |
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| Antonio Jesús Santos
tiene 33 años y desde los 18 se dedica
a la pesca en Valle Gran Rey, en La Gomera:
“Ser pescador era mi ilusión desde
niño cuando íbamos a pescar al
Charco del Conde. Mis comienzos fueron muy duros
pues durante el primer año me mareaba
en el barco y lo pasaba muy mal, pero no renuncié
a mi sueño. Empecé con mi primo
y después con pescadores mayores que
me han enseñado muchísimo. Es
un trabajo duro pero muy bonito, el mar es un
espacio inmenso que te proporciona muchas experiencias,
cada día es diferente, descubres cosas
nuevas, ves lo que en tierra nunca pensarías
que existe y te permite pensar. Aquí
hacen falta pescadores y muchos jóvenes
ya se están preparando para hacerse a
la mar”. |
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