Oyes
el rugido de un motor que sube por la calle hacia ti y no tardas
en despejar tus dudas razonables. No estás en un circuito
de fórmula uno, pero anda por los alrededores una auténtica
belleza sobre ruedas totalmente reformada. Se llama ´tunning´
y es el arte de personalizar un vehículo al gusto de
su propietario. Los cambios van desde pequeños retoques
en la carrocería hasta modificaciones que dejan el coche
irreconocible. Sólo tienes que echar un vistazo alrededor
para comprobar que en Canarias, la afición ha ido creciendo
en los últimos años.
Diego
Rodríguez es un gran conocedor del mundo del tunning
y el mes pasado abrió su propia tienda. Por sus
manos han pasado decenas de coches en los que ha trabajado
“de forma artesanal”, asegura que las máquinas
que se ven en las islas no tienen nada que envidiar a
las de Barcelona, Valencia o Madrid, donde esta corriente
pega más fuerte. “Aquí hay mucho y
muy bueno. Sólo tienes que ir a cualquier barrio
para ver que el tunning está en la calle”.
¿Y quiénes
son los propietarios de esos bólidos? Pues normalmente
gente joven, sobre todo chicos. “Cada vez hay más
afición entre las chicas, pero son franca minoría”,
cuenta Diego. Su experiencia le dice que muchos de los
aficionados al tunning son jóvenes que buscan su
propio camino, una forma de vida, un grupo de amistades
en el que encajar y que encuentran en torno a los coches.
“Hay gente que lo vive como la pertenencia a una
tribu, asociada a una clase de ropa, cierto tipo de música...
aunque cada cual lo entiende a su manera”.
Si abres bien los
ojos, seguro que te encuentras reuniones informales de
coches ´tuneados´ durante los fines de semana.
Echa un vistazo alrededor y juega a adivinar qué
modelo es el que tienes ante ti: aunque lo más
habitual es ver utilitarios relativamente nuevos transformados,
también hay verdaderas reliquias de más
de 30 años que están irreconocibles y, por
lo general, cuidadísimas. Que no te extrañe
notar cierto pique sano entre los aficionados; cada cual
está orgulloso de su máquina y quiere que
resalte por encima de las demás. Aunque ante todo,
buen rollo.
Por partes
Modificar el aspecto de tu coche
te costará caro si quieres que se parezca a alguno
de los que salían en la película ´A
todo gas´. ¡Ojo!, siempre puedes ir cambiándolo
poco a poco, sin ninguna prisa, como hizo Alex, un aficionado
que tardó dos años y medio en dejarlo a
su gusto, “con paciencia y mucho sacrificio”.
De todas formas, más no significa necesariamente
mejor, todo depende de lo que te guste. Puedes cambiarlo
por partes y seguir hasta donde tú quieras o hasta
donde te llegue el bolsillo.
Por ejemplo, uno
de los recursos más sencillos y más utilizados
es personalizar el exterior por medio de dibujos ´tatuados´
en vinilo de diversos colores, formas y dibujos. Sin embargo,
lo que más consigue cambiar el aspecto de la estructura
del coche, hasta el punto de ser difícil reconocer
el modelo del que se trata, es la transformación
de la carrocería. Alerones, parachoques, taconeras,
llantas de diseño, rejillas... todo vale para convertir
un coche normal y corriente en una auténtica nave
espacial que llame la atención a su paso.
Pero si pensabas que la parte exterior del coche es lo
único modificable, estás muy equivocado.
El interior es también todo un mundo. ¿Que
no te gusta el volante de tu ´buga´, ni la
caja de cambios, ni la tapicería? Puedes hasta
poner tela o pieles nuevas que cubran el techo y el suelo.
Por cambiar, hasta tienes la opción de transformar
el maletero y colocar luces y espejos a juego con los
altavoces y otros accesorios del equipo de música.
Porque esa es otra... seguro que recuerdas haber visto
pasar algún coche con tal potencia de sonido que
hace retumbar todo a su alrededor. Probablemente se trata
de un vehículo ´tuneado´, con unos
imponentes altavoces e insonorizado para no perder ni
un solo decibelio.
¿Es muy
caro?
Para qué
engañarte... las respuestas, sin rodeos: sí,
es caro. Sólo cambiar las llantas (gomas incluidas)
te saldrá la friolera de 700 euros, que es el ejemplo
de lo que supone un cambio mínimo. Pero, ¡cuidado!,
ésto es como los tatuajes: una vez que te haces
uno, no dejas de ver huecos donde encajar otro, y otro
más. Alex compró su coche por 14.500 euros
hace cinco años y en dos años y medio se
gastó 18.000 en dejarlo como a él le gustaba.
Teniendo en cuenta que hay gente que se llega a gastar
30.000 ó 40.000 euros en la transformación,
lo suyo son un par de retoques.
En su caso, los
cambios han dado como resultado un precioso coche rojo,
completamente tapizado en piel por dentro, con un sonido
envolvente y una ´play station´ incorporada
por si el copiloto anda aburrido. Eso y los 20 trofeos
que ha ganado en las concentraciones en las que ha participado:
“Podría ponerle más cosas, pero quedaría
muy cargado. Así está bonito y de esta forma
gana las competiciones, así que no lo voy a tocar
más”. Ni falta que hace.
Sin
tener que salir del Archipiélago, atento
a la próxima concentración de tunning
que se celebra en el mes de noviembre en la isla
de Gran Canaria, aunque todavía no tiene
fecha exacta. En estos eventos, que se celebran
todos los meses en alguna ciudad española,
se compite en las categorías de aceleración,
quema de gomas y pureza y calidad del sonido del
equipo de música, entre otras. Es la mejor
ocasión para contemplar toda una galería
de formas y colores a motor. Además, las
competiciones suelen estar animadas con música,
exhibiciones y espectáculos que no dejan
a nadie indiferente.
Que si falta de tiempo libre, que si ando
mal de pasta... por una cosa u otra, pero
lo cierto es que a estas alturas del año
uno sigue disfrazando la pereza de mil excusas
para no hacer algo de ejercicio. Olvídate
de los deportes más llamativos que
suelen ser los más difíciles
de practicar y para los que generalmente
necesitas un equipo que no te puedes permitir
permitir. Para mantenerte en forma y divertirte
en el intento, sólo te basta con
saber sacar partido a los recursos que tienes
alrededor. Sin tener que machacarte y, probablemente
lesionarte, puedes probar a convertir la
calzada, el parque, la playa o la montaña
en tu lugar de entrenamiento. Si te lo montas
bien y convences a tus colegas, cada salida
deportiva terminará siendo el mejor
momento del día, ese rato para hacer
lo que te gusta, sin agobios y en buena
compañía.
Calentamos un poco y... ¡en
marcha!
LO
MÁS CERCANO Y BARATO
Si
lo tuyo no es complicarte la vida, prueba
a echar un vistazo a alrededor. ¿Qué
hay en tu barrio de provecho? Por mucho que
el urbanismo de la zona deje mucho que desear,
seguro que hay aceras, un paseo, un parque
que convertir en pista de entrenamiento. Si
no te gusta correr, camina. Yendo sólo
es posible que te aburras si no pasa mucha
gente o el paisaje no te llama la atención,
pero tienes dos soluciones: o embarcas a alguien
para que te acompañe o te plantas los
cascos con la radio o la música que
más te guste. En todo caso, salir a
la calle siempre es una aventura mejor que
quedarse apoltronado en un sofá tragándote
los dramas personales del ´reality show´
de turno. Si últimamente estás
muy ocupado o preocupado por algo, mejor que
mejor, ejercitar un poco
el cuerpo te ayudará a liberar tensiones
y te despejará la cabeza.
La
siguiente opción es bastante más
lúdica, pero todo depende de que vivas
a tiro de piedra de la costa. Jugar en la
playa al volley-ball o al fútbol es
algo más complicado porque es necesario
contar con un grupo de gente que no te falle,
pero también es seguro que habrá
más personas dispuestas a unirse al
plan con la idea de pasar un buen rato. En
último caso, es cuestión de
buscar asociaciones juveniles que organicen
actividades deportivas de manera informal.
¿Y
hace cuánto tiempo que no juegas al
“frisbee”? Sí, ese disco
volador de plástico parecido a un ovni
que nunca terminaste de lanzar con puntería.
Ahora que las playas ya no están abarrotadas
como en verano (se aconseja, por respeto al
bienestar de las cabezas ajenas, que no se
juegue en lugares muy concurridos), te puedes
explayar (¿coges el juego de palabras?).
En pareja o en grupo, tan solo necesitarás
media docena de sesiones para cogerle el truco
al disco volador. A partir de ahí,
invéntate piruetas: lánzalo
por debajo de la pierna, cógelo de
un salto y devuélvelo con una vuelta,
tíralo pasando el brazo por la espalda...
¿Y
qué dices de la bicicleta? Hace años
te parecía que no eras nadie sin
ella y ahora la tienes apalancada. Sácala
del cuarto oscuro y ponla a funcionar. Si
dar vueltas a un parque o ir de un lugar
a otro de la ciudad no te convence por el
peligro del tráfico o la mala situación
del asfalto (ir recibiendo golpes en zonas
sensibles a cada bache no es exactamente
la idea de ejercicio sano y divertido, ¿verdad?)
busca el carril para ´bicis´
más cercano a ti. Cada vez un mayor
número de municipios dispone de uno
y, aunque no te permitan desplazarte por
toda la ciudad en tu vida diaria, son una
buena opción para darse un garbeo
en algún momento del día.
NATURAL
Y MÍSTICO
Una escapada
durante el fin de semana para desconectar
es una actividad perfecta para darse cuenta
de la cantidad de lugares muy cercanos que
uno no conoce. Tanto si tienes tienda de campaña
para acampar en lugares permitidos como si
lo que te apetece es, simplemente, un paseo
al aire libre durante unas horas, hacer de
cabra por el monte es un ejercicio que todo
el mundo debería probar. Si no se te
ocurre un lugar a donde ir, existen guías
muy útiles sobre caminos reales o excursiones
de un día. Hay pocos placeres comparables
a comer un sencillo bocadillo y beber un trago
de agua después de
haber andado risco arriba y abajo durante
horas.
Por último,
aunque ya sabemos que no eres un místico
y que tú de yoga... más bien
nada, ¿has probado a buscar un rincón
tranquilo y agradable para sentarte cómodamente,
cerrar los ojos y concentrarte en escuchar
tu respiración? Sin más. El
que te vea pensará que eres un pirado,
pero tú a lo tuyo. El ejercicio físico
no sólo es una cuestión de
sudar, también es importante cuidar
el estado de ánimo y deshacerse,
de vez en cuando, de las prisas y los nervios.
Los estiramientos también entran
en el lote: son importantes para mejorar
el riego sanguíneo, desentumecer
y relajar los músculos. Es decir,
te dejan como nuevo.
POR
CUATRO DUROS
Antes
de decidirte o descartar cualquier opción,
es aconsejable pasarse por los polideportivos
municipales que ofrecen muchas actividades
deportivas y lúdicas a precios mínimos
especialmente pensados para los jóvenes.
Desde clases de baile hasta cursos de tai-chi
(que últimamente está muy de
moda), por no hablar de instalaciones deportivas
como canchas de baloncesto o pistas de atletismo,
los organismos públicos te permiten
matar tres pájaros de un tiro: ponerte
en forma, aprender una nueva disciplina y
ampliar tu círculo de amistades.