nº 13
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TUNNING | OTOÑO EN FORMA   
 
Oyes el rugido de un motor que sube por la calle hacia ti y no tardas en despejar tus dudas razonables. No estás en un circuito de fórmula uno, pero anda por los alrededores una auténtica belleza sobre ruedas totalmente reformada. Se llama ´tunning´ y es el arte de personalizar un vehículo al gusto de su propietario. Los cambios van desde pequeños retoques en la carrocería hasta modificaciones que dejan el coche irreconocible. Sólo tienes que echar un vistazo alrededor para comprobar que en Canarias, la afición ha ido creciendo en los últimos años.
 
 

Diego Rodríguez es un gran conocedor del mundo del tunning y el mes pasado abrió su propia tienda. Por sus manos han pasado decenas de coches en los que ha trabajado “de forma artesanal”, asegura que las máquinas que se ven en las islas no tienen nada que envidiar a las de Barcelona, Valencia o Madrid, donde esta corriente pega más fuerte. “Aquí hay mucho y muy bueno. Sólo tienes que ir a cualquier barrio para ver que el tunning está en la calle”.

¿Y quiénes son los propietarios de esos bólidos? Pues normalmente gente joven, sobre todo chicos. “Cada vez hay más afición entre las chicas, pero son franca minoría”, cuenta Diego. Su experiencia le dice que muchos de los aficionados al tunning son jóvenes que buscan su propio camino, una forma de vida, un grupo de amistades en el que encajar y que encuentran en torno a los coches. “Hay gente que lo vive como la pertenencia a una tribu, asociada a una clase de ropa, cierto tipo de música... aunque cada cual lo entiende a su manera”.

Si abres bien los ojos, seguro que te encuentras reuniones informales de coches ´tuneados´ durante los fines de semana. Echa un vistazo alrededor y juega a adivinar qué modelo es el que tienes ante ti: aunque lo más habitual es ver utilitarios relativamente nuevos transformados, también hay verdaderas reliquias de más de 30 años que están irreconocibles y, por lo general, cuidadísimas. Que no te extrañe notar cierto pique sano entre los aficionados; cada cual está orgulloso de su máquina y quiere que resalte por encima de las demás. Aunque ante todo, buen rollo.

Por partes

Modificar el aspecto de tu coche te costará caro si quieres que se parezca a alguno de los que salían en la película ´A todo gas´. ¡Ojo!, siempre puedes ir cambiándolo poco a poco, sin ninguna prisa, como hizo Alex, un aficionado que tardó dos años y medio en dejarlo a su gusto, “con paciencia y mucho sacrificio”. De todas formas, más no significa necesariamente mejor, todo depende de lo que te guste. Puedes cambiarlo por partes y seguir hasta donde tú quieras o hasta donde te llegue el bolsillo.

Por ejemplo, uno de los recursos más sencillos y más utilizados es personalizar el exterior por medio de dibujos ´tatuados´ en vinilo de diversos colores, formas y dibujos. Sin embargo, lo que más consigue cambiar el aspecto de la estructura del coche, hasta el punto de ser difícil reconocer el modelo del que se trata, es la transformación de la carrocería. Alerones, parachoques, taconeras, llantas de diseño, rejillas... todo vale para convertir un coche normal y corriente en una auténtica nave espacial que llame la atención a su paso.

Pero si pensabas que la parte exterior del coche es lo único modificable, estás muy equivocado. El interior es también todo un mundo. ¿Que no te gusta el volante de tu ´buga´, ni la caja de cambios, ni la tapicería? Puedes hasta poner tela o pieles nuevas que cubran el techo y el suelo. Por cambiar, hasta tienes la opción de transformar el maletero y colocar luces y espejos a juego con los altavoces y otros accesorios del equipo de música. Porque esa es otra... seguro que recuerdas haber visto pasar algún coche con tal potencia de sonido que hace retumbar todo a su alrededor. Probablemente se trata de un vehículo ´tuneado´, con unos imponentes altavoces e insonorizado para no perder ni un solo decibelio.

¿Es muy caro?

Para qué engañarte... las respuestas, sin rodeos: sí, es caro. Sólo cambiar las llantas (gomas incluidas) te saldrá la friolera de 700 euros, que es el ejemplo de lo que supone un cambio mínimo. Pero, ¡cuidado!, ésto es como los tatuajes: una vez que te haces uno, no dejas de ver huecos donde encajar otro, y otro más. Alex compró su coche por 14.500 euros hace cinco años y en dos años y medio se gastó 18.000 en dejarlo como a él le gustaba. Teniendo en cuenta que hay gente que se llega a gastar 30.000 ó 40.000 euros en la transformación, lo suyo son un par de retoques.

En su caso, los cambios han dado como resultado un precioso coche rojo, completamente tapizado en piel por dentro, con un sonido envolvente y una ´play station´ incorporada por si el copiloto anda aburrido. Eso y los 20 trofeos que ha ganado en las concentraciones en las que ha participado: “Podría ponerle más cosas, pero quedaría muy cargado. Así está bonito y de esta forma gana las competiciones, así que no lo voy a tocar más”. Ni falta que hace.

 



Sin tener que salir del Archipiélago, atento a la próxima concentración de tunning que se celebra en el mes de noviembre en la isla de Gran Canaria, aunque todavía no tiene fecha exacta. En estos eventos, que se celebran todos los meses en alguna ciudad española, se compite en las categorías de aceleración, quema de gomas y pureza y calidad del sonido del equipo de música, entre otras. Es la mejor ocasión para contemplar toda una galería de formas y colores a motor. Además, las competiciones suelen estar animadas con música, exhibiciones y espectáculos que no dejan a nadie indiferente.
   

Que si falta de tiempo libre, que si ando mal de pasta... por una cosa u otra, pero lo cierto es que a estas alturas del año uno sigue disfrazando la pereza de mil excusas para no hacer algo de ejercicio. Olvídate de los deportes más llamativos que suelen ser los más difíciles de practicar y para los que generalmente necesitas un equipo que no te puedes permitir permitir. Para mantenerte en forma y divertirte en el intento, sólo te basta con saber sacar partido a los recursos que tienes alrededor. Sin tener que machacarte y, probablemente lesionarte, puedes probar a convertir la calzada, el parque, la playa o la montaña en tu lugar de entrenamiento. Si te lo montas bien y convences a tus colegas, cada salida deportiva terminará siendo el mejor momento del día, ese rato para hacer lo que te gusta, sin agobios y en buena compañía.

Calentamos un poco y... ¡en marcha!

 




 

LO MÁS CERCANO Y BARATO

Si lo tuyo no es complicarte la vida, prueba a echar un vistazo a alrededor. ¿Qué hay en tu barrio de provecho? Por mucho que el urbanismo de la zona deje mucho que desear, seguro que hay aceras, un paseo, un parque que convertir en pista de entrenamiento. Si no te gusta correr, camina. Yendo sólo es posible que te aburras si no pasa mucha gente o el paisaje no te llama la atención, pero tienes dos soluciones: o embarcas a alguien para que te acompañe o te plantas los cascos con la radio o la música que más te guste. En todo caso, salir a la calle siempre es una aventura mejor que quedarse apoltronado en un sofá tragándote los dramas personales del ´reality show´ de turno. Si últimamente estás muy ocupado o preocupado por algo, mejor que mejor, ejercitar un poco el cuerpo te ayudará a liberar tensiones y te despejará la cabeza.

La siguiente opción es bastante más lúdica, pero todo depende de que vivas a tiro de piedra de la costa. Jugar en la playa al volley-ball o al fútbol es algo más complicado porque es necesario contar con un grupo de gente que no te falle, pero también es seguro que habrá más personas dispuestas a unirse al plan con la idea de pasar un buen rato. En último caso, es cuestión de buscar asociaciones juveniles que organicen actividades deportivas de manera informal.



¿Y hace cuánto tiempo que no juegas al “frisbee”? Sí, ese disco volador de plástico parecido a un ovni que nunca terminaste de lanzar con puntería. Ahora que las playas ya no están abarrotadas como en verano (se aconseja, por respeto al bienestar de las cabezas ajenas, que no se juegue en lugares muy concurridos), te puedes explayar (¿coges el juego de palabras?). En pareja o en grupo, tan solo necesitarás media docena de sesiones para cogerle el truco al disco volador. A partir de ahí, invéntate piruetas: lánzalo por debajo de la pierna, cógelo de un salto y devuélvelo con una vuelta, tíralo pasando el brazo por la espalda...

¿Y qué dices de la bicicleta? Hace años te parecía que no eras nadie sin ella y ahora la tienes apalancada. Sácala del cuarto oscuro y ponla a funcionar. Si dar vueltas a un parque o ir de un lugar a otro de la ciudad no te convence por el peligro del tráfico o la mala situación del asfalto (ir recibiendo golpes en zonas sensibles a cada bache no es exactamente la idea de ejercicio sano y divertido, ¿verdad?) busca el carril para ´bicis´ más cercano a ti. Cada vez un mayor número de municipios dispone de uno y, aunque no te permitan desplazarte por toda la ciudad en tu vida diaria, son una buena opción para darse un garbeo en algún momento del día.


 

 

NATURAL Y MÍSTICO

Una escapada durante el fin de semana para desconectar es una actividad perfecta para darse cuenta de la cantidad de lugares muy cercanos que uno no conoce. Tanto si tienes tienda de campaña para acampar en lugares permitidos como si lo que te apetece es, simplemente, un paseo al aire libre durante unas horas, hacer de cabra por el monte es un ejercicio que todo el mundo debería probar. Si no se te ocurre un lugar a donde ir, existen guías muy útiles sobre caminos reales o excursiones de un día. Hay pocos placeres comparables a comer un sencillo bocadillo y beber un trago de agua después de
haber andado risco arriba y abajo durante horas.

Por último, aunque ya sabemos que no eres un místico y que tú de yoga... más bien nada, ¿has probado a buscar un rincón tranquilo y agradable para sentarte cómodamente, cerrar los ojos y concentrarte en escuchar tu respiración? Sin más. El que te vea pensará que eres un pirado, pero tú a lo tuyo. El ejercicio físico no sólo es una cuestión de sudar, también es importante cuidar el estado de ánimo y deshacerse, de vez en cuando, de las prisas y los nervios. Los estiramientos también entran en el lote: son importantes para mejorar el riego sanguíneo, desentumecer y relajar los músculos. Es decir, te dejan como nuevo.



POR CUATRO DUROS

Antes de decidirte o descartar cualquier opción, es aconsejable pasarse por los polideportivos municipales que ofrecen muchas actividades deportivas y lúdicas a precios mínimos especialmente pensados para los jóvenes. Desde clases de baile hasta cursos de tai-chi (que últimamente está muy de moda), por no hablar de instalaciones deportivas como canchas de baloncesto o pistas de atletismo, los organismos públicos te permiten matar tres pájaros de un tiro: ponerte en forma, aprender una nueva disciplina y ampliar tu círculo de amistades.