¿Te has levantado alguna vez a mitad de la noche con una idea genial que crees que te podría hacer millonario?. Exageraciones aparte, seguro que en alguna ocasión has pensado en un negocio original o se te ha ocurrido algún invento útil que podrías comercializar. Poner esas ideas en marcha no es tan sencillo, es un proceso que requiere iniciativa, constancia y mucha paciencia. Pero si te decides a apostar por tu propio proyecto, no serás el primero ni el último en hacerlo. Hay numerosos casos de jóvenes canarios que han conseguido montar sus propias empresas partiendo de ideas novedosas, sobre todo en el área de las nuevas tecnologías. Aunque muchos están todavía empezando, ya son unos auténticos innovadores.
 

Ignacio Aldea entendió a la perfección que el comercio electrónico y la seguridad de las telecomunicaciones son una apuesta segura de futuro, teniendo en cuenta la velocidad con la que está creciendo la dependencia a los ordenadores y a Internet. Con la ayuda de otros compañeros, se le ocurrió ofrecer programas diseñados a la medida de cada empresa para, entre otras cosas, evitar los ataques de piratas informáticos y, de paso, impedir que el empleado de turno se pase el día sin dar golpe delante del ´chat´.
Cree firmemente que Canarias podría convertirse en una región innovadora en el campo tecnológico. Por lo menos, le ve una clara ventaja: “es un sector que no consume recursos, ni espacio, ni agrede al medio ambiente y que, además, exige la creación de empleos cualificados. Aquí tenemos dos universidades... Si la India se ha convertido en uno de los mayores productores de ´software´, Canarias también puede ir en esa línea”. En su caso particular, es consciente de que el camino que ha emprendido es una carrera de fondo, que ha de recorrer con confianza, con la certeza de alcanzar la meta. Ya lleva un año trabajando en su idea y espera seguir muchos más.

 


Hace un año que terminó la carrera de Informática y ya está metido de lleno en el mercado laboral. Cuando todavía estudiaba, Sergio Ramos Suárez creó una parte de un programa que sirve para que distintas organizaciones sincronicen sus agendas, compartan información y logren trabajar juntas, a pesar de la distancia que les separe. Ese proyecto, que interesó a varias asociaciones e incluso a instituciones canarias, le abrió muchas puertas, hasta el punto de que está embarcado en su propia empresa junto a otros socios. Ahora trabaja en domótica, que es como se conoce al control informatizado del hogar, y se le nota contento.
“Al principio hay muchas incógnitas; no sabes si saldrás adelante o no; hay que trabajar mucho y muy duro. Sólo llevamos un año, pero vamos prosperando lentamente y las perspectivas son buenas. Nos han ayudado mucho las subvenciones que hemos recibido para echar a andar”, explica.

 



Si hay algo innovador es el área de I+D (investigación y desarrollo), que es a lo que se dedican Julián Monedero, Anselmo Lugo y Francisco Dobón, es el terreno de las energías renovables y la electromecánica. Estos tres jóvenes emprendedores han ideado una plataforma con paneles solares que sigue el recorrido del sol, con lo cual captan de un 35 a un 50% más de energía que los sistemas habituales. Con ideas como ésta, no tenían más remedio que intentar montar su propia empresa para dar salida a sus proyectos. Y así lo hicieron hace dos años y medio.
En el proceso, se han encontrado con que, “a pesar del ´boom´ del apoyo a las ideas innovadoras, es más complicado de lo que parece porque las subvenciones tardan en llegar y la burocracia es compleja”, cuenta Julián. Sin embargo, volverían a repetir: “es muy gratificante porque es un proyecto tuyo, lo mimas más y, aunque es muy sacrificado, vas viendo los resultados. Compensa, sin duda. En Canarias necesitaríamos más jóvenes emprendedores”.
 


Estudiando la carrera de Ingeniería Industrial, Alfredo Socorro Gil y Andrés Padrón Rodríguez hicieron juntos un trabajo sobre tarifas eléctricas. Ya ni se acuerdan de la nota que les puso el profesor; lo que sí sacaron en claro es que se derrochaba mucha energía y que ellos podían medir el consumo, controlarlo y aconsejar a las empresas para reducirlo. De paso, el medio ambiente saldría beneficiado. Utilizaron de conejillo de indias a una amiga a la que echaron una mano con sus facturas de electricidad y vieron que la idea podía funcionar. Dicho y hecho. Empezaron su andadura como empresa hace un año y son los únicos que se dedican al asesoramiento energético en toda Canarias.

“Uno se siente bastante desprotegido a la hora de poner en marcha un proyecto de este tipo, a pesar de las subvenciones que hay para jóvenes emprendedores. Al fin y al cabo, eres tú quien tiene que salir a la calle y vender lo que haces. Nosotros empezamos con capital propio, poco a poco. Pero creemos en este proyecto y en la aportación social que supone contribuir a mejorar el medio ambiente”, aseguran.