En un mundo imaginario de una galaxia paralela a la nuestra, existe un súper héroe guardián del planeta donde vive. Su nombre es Ecoman y tiene una misión: defender el medio ambiente y enseñar a sus habitantes a mantener limpio el entorno que les rodea. Es como la voz de la conciencia. En realidad, le gustaría tener algo más de tiempo libre pero se pasa todo el día trabajando...

NO DERROCHES
    “Bueno... por lo menos el chico se lava los dientes después de comer. Pero, ¿nadie le ha enseñado a no desperdiciar el agua? ¡Eh, que los demás también la necesitan y los embalses están medio vacíos!   Ahora va a ver lo que es vivir sin agua corriente con la que hacer tareas cotidianas, como cocinar, refrescarse o lavarse los dientes. Hay lugares donde la gente incluso tiene que andar kilómetros y kilómetros hasta llegar a la fuente más próxima para beber. Un día en el desierto y aprenderá a aprovechar hasta el agua de las aceitunas...”

DÉJALO COMO LO ENCONTRASTE
    “¡Mira, una pareja de picnic por el campo! Ese sí que es buen plan. Pero no me puedo creer que esa cantidad industrial de basura sea toda suya. ¿Y van a dejar todo eso ahí? De eso nada...   Si les parece mucha la cantidad de residuos que tienen que recoger y llevar hasta la papelera o contenedor más cercano, imagínate la impresión que se pueden llevar los que vengan detrás. Chicos, todo esto es vuestro; ahí van los regalitos que pensabais dejar al resto del mundo”.

LAS COSAS EN SU SITIO
    “Si fueran para decorar, los fabricantes de contenedores presentarían sus creaciones en una pasarela de moda, ¿y por qué no los utilizan? Sólo el calor del día puede convertir este lugar en un foco de infecciones.
  Voy a probar a amontonar toda esta basura enfrente de su casa. Mmmmmhh... qué bien huele, ¿eh?, y cerquita del salón... Claro, ahora sí que molesta ¿Se acordará la próxima vez de tirar las bolsas dentro del contenedor para evitar que el barrio parezca un vertedero?”

LA PLAYA ES DE TODOS
    “Ya llegó el fin de semana y tengo unas ganas locas de estrenar mi bañador nuevo y tumbarme a la bartola... ¡Imposible! Fumando y tirando las colillas en la arena. Esto requiere la intervención de un súper héroe como yo.
  Anda, rubia, que echas más humo que una chimenea y no recoges nada. La arena no arde tanto como para no llegar a alguna de las papeleras y, si es así, guarda las colillas y tíralas a la basura cuando dejes la playa. Si es que uno tiene que estar en todo...”.

 

HAZLO BIEN

• Intenta cerrar bien los grifos cuando termines de utilizar el agua. Gota a gota, echa cuenta de cuánta agua se desperdicia en los 86.400 segundos que tiene el día. Si lo multiplicas por 365 días al año y todos los que somos... ¡te da como para llenar unas cuantas piscinas olímpicas!

• Los papeles y otros residuos no estorban tanto en los bolsillos hasta que encuentres una papelera. Respeta las calles y, sobre todo, las zonas verdes; es muy triste ir al campo y encontrarlo lleno de basura. Si la generas, recógela. Es tu responsabilidad.

• Parece que el mar se lo traga todo, pero precisamente son las costas donde los residuos hacen más daño a la vista y al frágil ecosistema. Cuidarlo es tan fácil como llevar una bolsa en la que ir metiendo colillas, restos de comida y envases que luego irán a la basura.

• Coger la guagua en vez del coche propio, desenchufar los aparatos eléctricos después de utilizarlos, echar las pilas a los contenedores de reciclaje o comprar productos con la menor cantidad de envoltorios son gestos cotidianos que el medio ambiente te agradecerá.