Para los jóvenes, mucho más receptivos a las innovaciones tecnológicas, el uso de los móviles se ha convertido en una seña de identidad, y cada vez son más los que prefieren utilizar los SMS (Short Messaging Service) a llamar por su teléfono. Enviar mensajes supone una forma de comunicación directa, efectiva y económica que les permite estar conectados a la familia, a su círculo de amigos y al mundo. Así que miles de millones de mensajes son enviados con un lenguaje propio en cualquier momento y lugar, haciendo que muchos vivan pendientes del timbre de su móvil.

El Lenguaje SMS
Para que la transmisión del mensaje se haga de manera rápida, los jóvenes usuarios de los SMS han inventado una especie de jerga, más o menos coloquial, que admite casi todo mientras pueda entenderse y quepa en 160 caracteres. Suprimir signos de puntuación, vocales, usar abreviaturas, signos matemáticos, mezclar idiomas, o poner “emoticonos” son sólo unos ejemplos. Exámenes, apuntes, trabajos escolares, páginas y foros de Internet empiezan a reflejar este tipo de escritura aconsonantada para alarma de educadores y lingüistas. Plantean que el continuado abuso de esta tecnología hará que los jóvenes pierdan habilidades sociales, al sustituir la comunicación personal por los mensajes. Y que la repetición de las incorrecciones ortográficas y gramaticales del lenguaje SMS deteriore nuestra lengua en un futuro próximo. Pero no todo es negativo: escribir mensajes favorece la creatividad y estimula la comunicación y la capacidad de sintetizar los contenidos.

Dependencia y adicción al móvil
La mayoría hacemos un uso normal y moderado de los mensajes SMS porque suponen un acercamiento a familiares y amigos favoreciendo la sociabilidad especialmente en personas con carácter tímido o introvertido. Pero cuando controla nuestra vida, el móvil se convierte en el único puente hacia el mundo exterior. Esta conducta de dependencia se encuadra entre las adicciones de tipo social y su falta de control puede provocar a quien la sufre, daños a nivel social y psicológico. Se da principalmente en jóvenes y adolescentes, de nivel económico medio-alto, de carácter inmaduro y dificultad para comunicarse. Son más habituales en familias desestructuradas con problemas afectivos y ligados al fracaso escolar o amoroso.

 

 
       
 
ASÍ LO VEN LOS JÓVENES
 
 
 
 
¿CÓMO DETECTAR SI SOMOS ADICTOS AL MÓVIL?
         

Hablamos de adicción cuando la conducta de quien la padece, pasa a ser repetitiva y obsesiva. Entre sus síntomas están el fracaso escolar, pasar horas enteras mandando mensajes en lugar de relacionarse con jóvenes de su edad, total descontrol del gasto económico y posesión a toda costa de distintas marcas y modelos. Como ocurre con otro tipo de adicciones, lo más difícil es ser conscientes del problema y pedir ayuda a un especialista.

A título de curiosidad hazte este pequeño test y descubre si estás enganchado.

 
 
TEST:

a) Sufro fobia en los lugares sin cobertura.
b) El día que no llevo mi móvil encima, tengo la sensación de estar aislado/a del mundo.
d) En mi última cena romántica no pude evitar seguir enviando y contestando mensajes a mis amigo/as.
e) Soy capaz de escribir un mensaje mientras hablo por el fijo.

Si has respondido afirmativamente a 2 o más de estas frases, desconéctate un poco o acabarás aislándote del mundo, gracias a un aparatito que se inventó para mejorar la comunicación entre las personas. ¡Tremenda paradoja!

 
 
Hi wpa! Qtl? = Hola guapa qué tal?
A q hr kdmos? = ¿A qué hora quedamos?
Tmams 1 kf? = ¿Tomamos un café?
Stoy n ksa + o – ok = Estoy en casa más o menos bien
QT1BD = Que tengas un buen día
:-{ = Miedo
X-D = Muerto de risa