Jóvenes que dejaron sus trabajos para ser voluntarios nos cuentan sus experiencias

A veces, la idea aparecía mientras escribían los propósitos de año nuevo. Otras, en medio de una conversación con amigos intentando arreglar el mundo entre cervezas. Irene, Javi, Lola y Álvaro llevaban tiempo soñando con dejar sus trabajos, preparar las maletas y vivir haciendo voluntariados a cientos de kilómetros de casa. Y eran conscientes de que el tiempo jugaba en su contra: siempre es más difícil empezar de cero cuando tienes una hipoteca o un familiar a tu cargo. Por eso decidieron aprovechar su juventud para lanzarse a hacer realidad la frase de Eduardo Galeano según la cual mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, es capaz de cambiar el mundo. Ahora —que llevan meses encadenando voluntariados— comparten con Vernesu experiencia.

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